Domingo en Ikea

La idea de ir a Ikea no me sedujo mucho, la verdad, pero me armé de valor y enfoqué la jornada dominical como si de una prueba se tratara para enfrentarme a la fobia que padezco desde hace años.

A las 10:30 saludé a los compañeros y atravesé la zona de los sillones a toda velocidad. Después de recorrer 3 ó 4 kilómetros mirando al suelo y haciendo eses cogí un atajo para volver a salir a la zona de los sillones…¡Vuelvo a comenzar la partida! como en el juego de la oca. Me pasa siempre que vengo a este sitio y espero no ser el único.

Al fin llegué a la cafetería y pude dibujar. En la pancarta de enfrente leía “coge tu carro” (…y vete a casa echando leches pensaba yo) Pero al final vinieron mis compañeros y me tranquilicé. A las 13:00 decidimos ir a tomar una cervecita al bar de abajo (el colmado de las galletas de canela y los arenques) y de repente sin saber porqué me veo otra vez haciendo eses por la zona de los cacharros de cocina, los cuadros, las cortinas, las lámparas, y la madre que lo p… hasta que llegamos al colmado sueco.

Como podéis imaginar no he superado mi fobia, pero me consuelo sabiendo que jamás comí albóndigas.

ikea

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